Masaje Antiestrés
Una sesión localizada en la zona lumbar, la nuca y la espalda que deshace las contracturas mediante manipulaciones dirigidas y proporciona una profunda relajación física al activar la circulación sanguínea.

Capítulo I · El arte del tacto
Purificación por el tacto
Un masaje llega a la mente antes que a los músculos. El primer instante en que el aceite templado encuentra la piel es también aquel en que todo lo que ha cargado durante el día empieza a quedarse atrás. En Navitas, cada sesión comienza escuchando lo que su cuerpo necesita ese día; el ritmo del tacto se escribe a su medida.
Una sesión localizada en la zona lumbar, la nuca y la espalda que deshace las contracturas mediante manipulaciones dirigidas y proporciona una profunda relajación física al activar la circulación sanguínea.
Con maniobras de origen occidental aplicadas a todo el cuerpo, reactiva la circulación sanguínea, regula el tono muscular y acelera el drenaje linfático para ofrecer una renovación fisiológica.
Mediante manipulaciones profundas de alta intensidad y estiramientos pasivos, libera las microtensiones de las fibras musculares y lleva la recuperación posterior al esfuerzo a su máximo nivel.
Actúa sobre las tensiones musculares crónicas y los puntos gatillo con presiones intensas, deshace las adherencias de las capas profundas y devuelve la movilidad postural.
Con aceites vegetales, combina movimientos de apertura y estiramiento con presiones puntuales que equilibran el flujo de energía del cuerpo y relajan la musculatura en profundidad.
El tacto tibio de una vela de masaje nutritiva, fundida especialmente para la sesión, hidrata la piel en profundidad y relaja los músculos con un calor sedoso, acompañado de suaves estiramientos.
El poder de los aceites aromáticos que usted elija se une a movimientos envolventes que serenan el espíritu, relajan la musculatura y ofrecen una purificación mental y corporal.
La eficacia de cremas medicinales específicas para dolores musculares y articulares se combina con el tacto experto: alivia el dolor de raíz y devuelve la capacidad de movimiento.
El calor reconfortante de las piedras volcánicas y unos estiramientos precisos funden las rigideces más profundas, activan la circulación y regalan al cuerpo una calma inigualable.
Se realiza con el tacto simultáneo y sincronizado de dos terapeutas. La armonía perfecta de cuatro manos relaja el cuerpo con un efecto doble y ofrece un lujo y una serenidad sin igual.
Con presiones precisas sobre los puntos reflejos de la planta del pie, estimula todos los órganos del cuerpo; disipa el cansancio del día y aporta un reequilibrio y una ligereza inmediatos.
Presiones rítmicas e intensas sobre las zonas conflictivas, junto a movimientos que activan la circulación, favorecen la eliminación del exceso de líquidos, reafirman la piel y le devuelven un aspecto terso.
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